Crónica de un descuartizamiento inexplicado

A ver, resulta que el SERMAS acaba de estrenar una WEB de “transparencia” en la que se reflejan los [presuntos] datos de la Sanidad madrileña en los últimos años (o casi). Puede resultar extraño —o no— comprobar on-line, de manos de la propia Consejería, lo que ya sabíamos y expresabamos por activa y por pasiva: Que el Hospital Carlos III estaba saneado, tenía buenos resultados, gozaba de una excelente apreciación por parte de los pacientes y no sufría los extraños achaques indefinidos que mencionaba sin especificar la ex-Viceconsejera y ahora imputada Patricia Flores.

No hay más que echar un vistazo al índice de satisfacción global para ver que La Paz, ese hospital que sin motivos aparentes, sin planificación, sin medir consecuencias, sin preocuparse de los problemas o destrozos que está causando y sin respeto hacia los pacientes ni los trabajadores, está desintegrando más que absorbiendo (y, de paso, eliminando de la ecuación) al Carlos III, obtenía de hecho peores resultados que el pequeño éxito al que ahora aplasta:

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La pregunta que se les hizo desde el principio a la Viceconsejera de Asistencia Sanitaria, Patricia Flores, y al Director General de Hospitales, Antonio Burgueño (pendientes ahora ambos de un juicio por sus sospechosas gestiones sanitarias), la pregunta que todo el mundo hizo desde el principio, era: ¿Por qué querría alguien coger un hospital como el Carlos III, referencia en areas como ELA, enfermedades infecciosas, trastornos respiratorios del Sueño, tratamiento del tabaquismo, información al viajero, adopciones internacionales, enfermedades tropicales, vacunación internacional (por mencionar sólo una parte), un hospital designado para lidiar con pandemias y enfermedades emergentes, un hospital con un alto grado de actividad investigadora, y además un hospital que nos sale muy barato a los ciudadanos en relación a los servicios que nos presta, por qué querría nadie descuartizar y demoler todo eso? ¿Cuál es el motivo?

El ahorro, dijeron los imputados. En personal, concretamente.

Diez millones de euros es lo que piensan ahorrar con esto, aunque, curiosamente, según los presupuestos de la Comunidad, hay cuatro millones de euros más que el año pasado dedicados a Personal en el conjunto La Paz-Cantoblanco-Carlos III, a pesar de lo cual los eventuales del Carlos III van siendo eliminados poco a poco, decena a decena, sin miramientos, como una herida mal cerrada.

Si a esto le sumamos que en los presupuestos no están previstos los millones que podrían costar las obras necesarias para adecuar el Carlos III a la conversión en un hospital de media estancia (como se supone que se pretende hacer), el ahorro desaparece y sólo queda la perdida de recursos humanos, la merma de servicios a los ciudadanos y el incremento de las listas de espera. O sea, no ahorramos nada y además perdemos calidad y poder asistencial e investigador. Un negocio redondo. Para alguien.

Quizá así se explicaría que se esté ingresando a pacientes de media estancia sin que se haya preparado el hospital para ello. ¡A quién le importa el riesgo! ¡Quién dijo miedo! El mundo es de los valientes. ¿O era de los irresponsables?

Al final de todo, sorprendentemente, la pregunta original sigue sin respuesta: ¿Por qué?

 

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