5ª Nota de Prensa de la Comisión de Profesionales del Hospital Carlos III

Según la Viceconsejera de Asistencia Sanitaria, el Hospital Carlos III, el mismo hospital al que hace menos de un año, en el Proyecto de Presupuestos de la Comunidad, la Consejería de Sanidad aseguraba que iba a potenciar en todas sus unidades, servicios y actividades, el mismo hospital que según las encuestas de satisfacción de la propia Consejería es el mejor valorado por los usuarios, al parecer hoy, de pronto, para esa misma Consejería es un hospital “disarmónico” que tiene que desaparecer de la red hospitalaria.

Así se lo ha hecho saber la Viceconsejera de Asistencia Sanitaria a la Comisión de Profesionales del hospital el martes 9 de abril en una reunión en la que nos ha informado de que el Carlos III “deja de ser un hospital” y “deja de ejercer su función de apoyo” para las listas de espera de la red sanitaria madrileña, independientemente del alivio que pudiera suponer para éstas y de la calidad del propio centro. Ante la insistencia de los profesionales en conocer el motivo, Patricia Flores aclaró que “para no mentir a nadie” el fin primero y último, el único, es “ahorrar” a costa del personal eventual e interino, principalmente administrativo pero también sanitario y facultativo, que se marchará directamente al paro sin derecho a indemnización, independientemente de los años que haya estado poniendo sus capacidades al servicio del sistema. Todo ello, por supuesto, al peor precio posible, que es perdiendo la calidad asistencial que los ciudadanos de Madrid se merecen, porque, incluso obviando el problema laboral y personal que supone esta pérdida para los profesionales, nadie puede dudar a estas alturas de que el principal activo y el valor esencial del sistema sanitario son sus profesionales, y no sus instalaciones.

Para la Viceconsejera, el hospital que hasta ahora era —y a día de hoy sigue siendo— centro de referencia en Madrid para enfermedades emergentes y pandemias, ya no va a seguir siéndolo porque, según el Director General de Hospitales, Antonio Burgueño, “desde hace mucho tiempo no era un hospital capacitado” para ese importante cometido. Teniendo en cuenta que la infraestructura y la dotación del hospital no han variado desde que se le encargó la supervisión de las últimas alertas pandémicas (como la de Gripe A y la de Gripe Aviar), los profesionales no podemos sino preguntarnos qué clase de irresponsables han estado durante años y hasta hoy, desde la Consejería de Sanidad, designando para tan crucial función a un hospital al que no consideraban apto para ella. A todo ello hay que añadir que la Consejería podría dejar durante un tiempo indefinido a la población sin un centro de referencia para enfermedades emergentes y pandemias, con amenazas tan próximas como los nuevos casos de Gripe Aviar, que ya ha causado 9 muertos en China y cerca de 40 afectados en pocos días.

Según los planes que ya está poniendo en marcha la Consejería, parte de la actividad ambulatoria del Hospital Carlos III se “integrará” en el Hospital la Paz, conservando sólo algunas unidades de excelencia y no necesariamente con localización física en el actual Hospital Carlos III, pero no así el personal, que se verá afectado por no renovaciones y amortizaciones masivas de plazas. Dicha integración, según han declarado y a ello se han comprometido la Viceconsejera y el Director General de Hospitales ante los profesionales del Carlos III en una reunión en la que la única persona que parecía encontrarse cómoda y satisfecha era el Director Gerente de La Paz, se realizará de manera coordinada y conjunta entre los profesionales y las direcciones gerentes del Hospital Carlos III y el Hospital La Paz, con equidad en el baremo para la reducción de la plantilla tanto sanitaria como no sanitaria de ambos hospitales.

Así pues, a las instalaciones del hasta ahora Hospital Carlos III se les otorga la función de hospitalización de media estancia dependiente de La Paz, pero de muy dudosa calidad y con riesgo de caer en falta de equidad y eficiencia, olvidando que el objetivo prioritario de estos centros es la recuperación funcional de los pacientes. Entre los planes de la Consejería no está el dotarlo y adaptarlo para que cumpla estos requisitos de aportar los medios humanos e infraestructuras necesarias para ello, como así aseguró la propia Patricia Flores al afirmar que “se hará LO que se pueda pagar”. De hecho, la Consejería ni siquiera está dispuesta a invertir los dos millones de euros que costaría adaptar tan sólo las habitaciones del hospital, y mucho menos a cubrir la necesidad de ampliar gimnasios, eliminar barreras arquitectónicas de acceso al Hospital y a las distintas plantas o contratar personal imprescindible como son geriatras, rehabilitadores, fisioterapeutas, logopedas y terapeutas ocupacionales.

Los profesionales del Hospital Carlos III deseamos transmitir y compartir con todos los ciudadanos nuestro miedo y nuestra absoluta certeza de que la Consejería de Sanidad está primando el ahorro económico a corto plazo sin preocuparse por el precio en calidad y capacidad asistencial que eso pueda acarrearle al sistema sanitario a medio y largo plazo, como demuestra el hecho de que, tras construir diez hospitales nuevos en los últimos años, de pronto pretenda destruir el hospital mejor valorado por los usuarios para ahorrar un poco de dinero exclusivamente a costa de los trabajadores de un sistema sanitario que se asfixia un poco más cada día por falta de personal.

En este contexto en el que cada año se entregan unos trescientos millones de euros a un hospital de unas quinientas camas como la Fundación Jiménez Díaz, la pretensión de la Consejería por ahorrar a costa del personal de un hospital que con cien camas sólo cuesta unos treinta millones de euros al año (once de los cuales se dedican a medicación antiretroviral de VIH y por lo tanto tendrán que seguir gastándose en otro lugar de la red sanitaria) casi parece una burla, y más cuando dicho hospital, a pesar de su bajo coste, mantiene una actividad asistencial de consultas externas que representa un tercio de la de La Paz con lo que eso supone de alivio para el resto de la red sanitaria.

Por eso es importante que se sepa que la Viceconsejera, Patricia Flores, quien hace poco se vanagloriaba de estar abierta a cualquier diálogo en el que nadie defendiera “posiciones numantinas”, durante la reunión con esta Comisión de Profesionales ha realizado precisamente una “defensa numantina” de estos improvisados y onerosos cambios sin mostrar en ningún momento voluntad de primar la calidad de la asistencia sanitaria por encima de los intereses de la propia Consejería.

Según sus propias palabras, “un sistema sanitario publico que el margen de flexibilidad que tiene es despedir eventuales, algo malo le pasa”. Teniendo en cuenta que tenemos uno de los sistemas sanitarios mejor valorados de Europa, los profesionales creemos que estas declaraciones podrían ser una advertencia de la Viceconsejera hacia el Consejero de Sanidad, hacia el Presidente de la Comunidad e incluso hacia la ex-presidenta Aguirre, en referencia a sus respectivas responsabilidades en la progresiva degradación de nuestro sistema sanitario, especialmente cuando, al ser advertida por los profesionales de que opondrían resistencia a la desaparición del Carlos III, la propia Viceconsejera admitió que “si yo estuviera en vuestra situación, haría lo mismo”. 

Viernes 12 de marzo de 2013
Comisión de Profesionales del Hospital Carlos III

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