Confesiones de un corredor de fondo

Querida conciencia, después de más de 140 días contándote las aventuras y desventuras de los profesionales de la Sanidad, los pacientes y los gestores, hoy te escribo para confesarte que “estoy cansada”, cansada de ser testigo de la carencia de los 5 sentidos entre los que nos dirigen.

     Ceguera selectiva, que les impide ver los intereses del pueblo al que representan y sólo ven los suyos propios.
Su sordera dirigida, oyen pero no quieren escuchar lo que la sociedad pide a gritos.
     Falta de gusto, por pensar que los ciudadanos somos “tontos”, y que pueden hacer y deshacer sólo porque un día engañaron a una “mayoría”.
     Ausencia de tacto, al dirigirse a los profesionales, implicando, incluso, una falta de respeto constante.
     Anosmia total, no “se olieron” lo que se les venía encima, confiando en la acostumbrada pasividad y ausencia de reacción de los ciudadanos, que, por fin, cambiaron el color rosa por una gama de defensa policromática: blanca, verde, violeta, roja, negra, naranja, amarilla, azul…

Aunque mi confesión de cansancio no implica rendición, seguiré llevando, por principios y convicción, y no por diversión, en los bolsillos de mi bata blanca, “mis armas”, el fonendo y el silbato. Por supuesto, sin dejar en ningún momento de lado los argumentos.

Este cansancio es como el que siente un corredor, crees que “ no puedes más, pero que tienes que seguir, porque tu Meta te espera, y cuando la alcanzas, sientes que mereció la pena”. Un día el maratoniano Emil Zátopek dijo: Después de mis tres medallas en Helsinki, no pude caminar por una semana. Pero fue el dolor más placentero que sentí en mi vida”.

Irene Bregón García
Neumóloga. H. Carlos III

Anuncios
Esta entrada fue publicada en A bofetones, España, Gobierno de Madrid, Hospital Carlos III, Sanidad Pública y etiquetada , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a Confesiones de un corredor de fondo

  1. Jara dijo:

    ¡Ánimo, Irene!

    La metáfora es perfecta. Es más fácil correr un sprint, llena de adrenalina durante un rato, que perseverar cuando el estímulo inicial se aleja en el tiempo, aunque persista el riesgo.
    Luego van llegando nuevos estímulos, provocando nuevos subidones, a continuación otros nuevos…

    Y entre unos y otros, vas descubriendo las múltiples tácticas que utilizan -y los numerosos recursos de que disponen- “los malos” (sólo por simplificar) para lograr sus objetivos (para cumplir sus compromisos) Y, sobre todo, temes cuántas nuevas triquiñuelas, en las que ni se te ha ocurrido pensar, estarán maquinando, y cómo podrás combatirlas.Así que el cansancio (y el hastío) acaban pesando, sobre todo cuando la meta parece lejana.

    Afortunadamente, hay formas de recuperar energía y motivación. Entre ellas, aunque es más inespecífico, lo de mañana. Infundámonos nueva fuerza unos a otros, debemos continuar. No podemos desfallecer, puede que la meta esté cerca. Y, si no, no importa, hay que seguir igualmente. Nos lo debemos a nosotros, a nuestros padres y a nuestros hijos.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s