El orgullo de la Sanidad madrileña: La libre elección… ciega

Supón que necesitas operarte de algo serio y quieres asegurarte de que todo vaya no sólo como es debido, sino lo mejor posible. Bien, lo primero que haces es informarte sobre la intervención en sí misma, luego buscas a los mejores médicos en ese campo y estudias sus índices de éxito y de mortalidad, comparas la morbilidad entre los centros (e incluso entre los servicios equivalentes de cada centro) donde dichos médicos realizan su labor y, por último, echas un vistazo a las listas de espera de cada uno de los médicos y de los centros que prefieres.

¿Lo has supuesto? Vale, porque eso es exactamente lo único que vas a poder hacer; suponerlo.

En teoría, la joya de la Consejería de Sanidad de Madrid es su Libre Elección. Con ello se llena de orgullo el Consejero y de ello alardea cuando compara el sistema sanitario madrileño con los de las demás regiones, pero en realidad es un farol, porque para hacer una elección se necesita, por encima de todo, información, y eso es justo lo que no proporciona la Consejería de Sanidad.

Cierto que alguna persona, hasta cierto punto, podría indagar entre sus conocidos en busca de alguien que se haya operado de lo mismo; dónde lo hizo, qué médico realizó la intervención y con qué resultados. Pero creo que estaremos todos de acuerdo en no considerar eso como un sistema organizado válido ni representativo a la hora de cubrir la necesidad de información de la que estamos tratando.

En la práctica, a día de hoy, la libre elección madrileña sólo sirve para escoger médico de cabecera (mediante el infalible método pinto-pinto-gorgorito) y para redirigir a un paciente hacia otro centro (preferíblemente uno privatizado o uno concertado) cuando hace falta despejar las listas de espera, y, aunque al paciente se le ofrecen varios lugares diferentes a los que acudir, el problema sigue siendo el mismo; tiene que elegir a ciegas, sin la información necesaria para hacerlo.

A estas alturas la pregunta es evidente: ¿De qué sirve poder elegir médico y hospital sin disponer de datos sobre eficacia, mortalidad, morbilidad, listas de espera, etc? Es más… ¿se puede elegir médico y hospital sin disponer de esa información? ¿Es realmente justo hablar de Libre Elección bajo estas condiciones?

Sí, semánticamente hablando se puede ejercer la libre elección, pero elegir entre la puerta verde y la puerta naranja sin saber lo que hay detrás de ellas es, sencillamente, encomendarse al azar.

Pablo Villaseñor
Informática. H. Carlos III

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